No mentir, no robar, no traicionar
Los valores de la 4T
En el marco de la transformación política de México liderada por el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha puesto énfasis en la importancia de los valores de no mentir, no robar y no traicionar como pilares fundamentales de la acción política. En este título, Amellali Caballero analiza cómo la adopción de estos principios éticos ha impactado en la configuración del que muchos piensan que es un gobierno transparente y honesto. No mentir, no robar, no traicionar, los valores de la 4T, es más que el ideario político del partido que ha sostenido en el poder en el último sexenio a López Obrador; es un ensayo que subraya la necesidad de que los gobernantes en general adopten una postura firme en contra de la corrupción y el abuso de poder. La implementación de políticas orientadas a promover la honestidad y la transparencia en la gobernanza pública se presenta como la vía indispensable para fortalecer la democracia y reconstruir la confianza de la sociedad en las instituciones políticas, tanto en el gobierno mexicano actual como en cualquier otro gobierno y de cualquier signo en cualquier país del mundo. Tomen nota de este nombre: Amellali Caballero, porque en ella es posible que resida una parte del futuro político de México, y de este libro, porque, al margen de las opiniones que puedan sostenerse sobre las políticas y el gobierno de López Obrador, se hacen necesarias este tipo de obras en favor de normalizar el debate de las ideas políticas y, por tanto, la propia democracia. «Es importantísima la participación de la mujer, que luchemos por ser escuchadas. Me da mucho gusto que jóvenes como Amellali estén luchando por las mujeres y los valores de la 4T». Delfina Gómez, gobernadora del Estado de México (2023-2029) «Hay una nueva generación de jóvenes, como Amellali, que serán el relevo para consolidar los cambios en México». Porfirio Muñoz Ledo, político mexicano (1933-2023)
Emanación
En 2004, en las entrañas de Estambul, Turquía, arqueólogos desentierran un secreto que yace oculto en una piedra arcana bajo las cámaras misteriosas de Hagia Sophia. Este descubrimiento ancestral desata una cadena de eventos que entrelazarán las sombras del pasado con el destino inminente del presente. Ocho años después, en las bulliciosas calles de la Ciudad de México, Sofía, una niña de la misma edad que el descubrimiento de aquella piedra tallada, vive una vida clandestina junto a su madre, Adriana. Juntas, huyen sin descanso de una amenaza encarnada en la figura de un enigmático hombre de negro. La niña, desconocedora de su destino, es la Decimosegunda Emanación de la Sabiduría Divina. Sin embargo, su extraordinaria habilidad para despertar dones en los demás la convierte en un imán para aquellos que codician poder con intenciones oscuras. Ella y su madre comienzan entonces a cruzarse con rostros conocidos y nuevos aliados, enfrentándose a eventos desgarradores que presagian el inminente fin de los tiempos y la extinción. Emanación trasciende la categoría de una simple historia sobre divinidad en carne y hueso. Es un viaje a través de la inocencia encapsulada en una niña, que sirve como el hilo conductor de una epopeya en la que el reto consiste en descubrir la verdad oscura que yace tras ese hallazgo, en una épica directamente conectada con nuestra joven protagonista, en una novela empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción y aventura. La humanidad encara su destino con valentía, pero ¿lograrán los lazos de compañerismo prevalecer ante la inminente sombra que se cierne sobre ellos? «El inicio de lo que pinta ser una saga memorable, una lectura muy ágil, llena de misterios y aventuras. Una historia de fantasía y aventuras ubicada en el México contemporáneo, con personajes memorables y llenos de personalidad. Muy recomendable». Manuel Salazar.
Manual de piano paso a paso
Metodología, teoría, técnica y melodías para aprender a tocar el piano con facilidad y sin salir de casa
«(…) Al ver cómo se colocan las notas en el teclado se puede comprender mejor la estructura musical. Se debe habilitar la coordinación mano-ojo, que ayuda a mejorar los movimientos necesarios para tocar el piano. Ver las teclas mientras se tocan mejora la precisión y la fluidez en la ejecución. (…) Llegar a tener un dominio del piano es un proceso al que hay que dedicarle tiempo y amor, y en el que la destreza llega gracias a la capacidad de cada cual en perseverar en la práctica. (…) El horizonte de un mundo mejor también depende de que seamos capaces de seguir creando música (…)». Basado en el uso de caminos didácticos y vivenciales tanto en grupo como de manera individual, el Método María Espinosa de aprendizaje de piano hace hincapié en el desarrollo cognitivo de la atención, la memoria y la concentración a fin de lograr una experiencia plena del pulso, el metro, el ritmo, las notas musicales y la entonación, estimulando la lateralidad, ya que influye en las conductas neuromotrices, la postura, el equilibrio y la fuerza. Eso tiene el Manual de piano paso a paso, basado en el Método María Espinosa, que comienza con este primer volumen, que sin ir a la escuela ni estudiar solfeo terminará uno tocando con propiedad y brillantez un instrumento tan noble y bello como el piano. «El piano es un instrumento hermoso y exigente. Se necesita coordinar las dos manos de forma armónica para hacerlo hablar. En un recital de María Espinosa vi ejecutar con destreza a alumnos que empezaron desde cero y en pocos meses están tocando canciones populares y piezas clásicas. Enseñar desde cero es un don que pocas personas tienen». Rudyck Vidal, músico, compositor y arreglista. «El cantautor cubano Silvio Rodríguez soñaba con tener un taller para reparar alas de colibrí. María Espinosa Pino sueña con que, de su escuela de música, hoy habitada por niños y adolescentes, salgan músicos que en el futuro posean o arañen la celebridad». Eduardo R. Huchim, El Heraldo de México.
Camino de la mano escrita, El
Vida y escritura en el nuevo siglo
Esta extraordinaria suite de seis piezas de ensayo literario personal, en la que el mecanismo de la escritura es protagonista, escritas con gesto irónico y lúdico, socarrón y tempestuoso, si bien críticas y realistas, siguen la estela de autores para quienes la crítica social es compatible con una dosis de autoflagelación. Digamos G. K. Chesterton o Karl Kraus. En ellos se une la reflexión personal a la vivencia contemporánea para intentar la ansiada fusión entre vida y literatura. Sin más armas que la beligerancia de ánimo y una prosa de filo, Luis Bugarini ejecuta estos apuntes sobre lo que sucede a su alrededor, en un entorno en el que la falta de confianza y la disrupción constante interrumpe la comunicación con el otro. La poesía aún destella como una épica personalísima para escapar al naufragio colectivo porque al final la escritura y la poesía son las que carecen de cualquier culpa. «Bugarini posee la imaginación prosística más acentuada de su promoción. Y no es privilegio menor teniendo al lado plumas tan consumadas, entre sus contemporáneos, como Yuri Herrera, Antonio Ortuño, Daniel Espartaco o Rogelio Guedea. Quizá lo que destaca en el perfil de Bugarini es que ha sabido marchar —con igual acierto— por el intrincado camino del ensayo y la literatura comparada. No es fácil absorber y practicar —con la tenacidad que ha hecho el autor— dos tradiciones que, por alguna razón estúpida, todavía hay quienes se obstinan en imaginarlas contrapuestas: crítica y creación». Ricardo Sevilla, Excelsior. «Luis Bugarini es un escritor anómalo. No lo digo yo, lo reconoce él mismo. Alguien lo calificó así en una ocasión, y aunque al principio le pareció que lo demeritaba, después le agarró el gusto y ahora “se salpica en el lodo del adjetivo” (son palabras suyas), pues define muy bien su forma de concebirse a sí mismo, de acercarse a la literatura y de concebir lo que escribe». Guillermo Vega Zaragoza, Revista de la Universidad de México, UNAM.
Brujas de San Nicolás, Las
Algo ocurre en San Nicolás del Valle, un pueblo situado en algún lugar de México, donde ni siquiera los lobos se atreven a entrar. Enquistado en un valle silencioso y gris que existe como un milagro, en este lugar nadie puede detener los crímenes, sino apenas susurrarlos. El viento, cuando ulula, acarrea murmullos que, bien oídos, avisan a los errantes que ahí se vive al límite. Hasta los árboles hablan, así que incluso es mejor no levantar la voz. Contada en dos partes que narran la fundación del pueblo y su derrumbe, Las brujas de San Nicolás es una alegoría del México contemporáneo y profundo, que busca sumergir al lector en las raíces de aquellos lugares especiales que parecen destinados a la sangre. La violencia, vigía sobre los cerros que asfixian al pueblo, lo contagia todo. De aceptar el reto, el lector debe saber que esta historia es como un laberinto, en donde las salidas, si existen, serán pocas. Guiado por la intuición de sus sonidos nocturnos, este pueblo rural y casi enterrado se sabe poseído y, muy probablemente, ansioso, por encontrar algún tipo de, por decirle de algún modo, libertad. Yo no sé cuáles habían sido sus culpas. La muerte es harto rara, como un lugar sin nombre en donde te agarra el patatús y te quedas bien tieso, como fierro pandeado, pues. Estaban bien flaquitos, chupados por dentro y colgados de esas jaulas como animales. De seguro el diablo los había chucheado y así acabaron. Por peleoneros. Llevaban los ojos cerrados, desguanzados, como si les hubiera agarrado la tiricia (…) Así comienza esta novela que estremece de principio a fin, una obra excepcional de una de las voces más potentes de la nueva narrativa mexicana. «Contada con pulso firme y a ras de suelo desde la mirada de una inocencia que se disipa, Las brujas de San Nicolás, de Guillermo Fajardo, es una novela que nos confronta con nuestras peores pesadillas: aquellas que suceden agazapadas en la cotidianidad, y sólo cuando son irremediables se revelan en toda su crudeza. Una trama que atrapa al lector y no lo suelta». Vicente Alfonso. «La literatura de los autores más jóvenes no se ausenta de la búsqueda de ganar entendimiento de un país que lucha por cubrirse el rostro. Guillermo Fajardo asienta una geografía personal en la cual vaciar sus inquietudes y sus lecturas más audaces, que ganarían el asentimiento de quienes sienten entusiasmo por la historia y las tragedias de Shakespeare». Luis Bugarini, Nexos.