Drogas, fármacos y venenos

Fármacos con los que tratar enfermedades, venenos para cazar y asesinar, estupefacientes legales e ilegales, aromas, materiales, tintes… de todo ello contiene la naturaleza en abundancia, como bien ha demostrado nuestra especie sacándoles provecho desde tiempos inmemoriales. Algunos posiblemente resultarán relativamente conocidos para el lector, como la penicilina, la morfina, el caucho o la cocaína, y otros no; aunque eso no significa que su importancia sea menor. Acaso gozaron de popularidad en su momento, y su estela se perdió por el camino, o son ilustres desconocidos cuya valía merecería mayor repercusión. Adéntrese en la fabulosa historia de las drogas, los fármacos y los venenos de uno de sus mayores conocedores, el químico David Sucunza. Esta obra narra el enorme impacto que algunos productos naturales han tenido en nuestra historia. Y lo hace a través de veinticinco capítulos ilustrativos, por los cuales desfilan un buen número de saberes entrecruzados: la química nos habla de su estructura, la biología de su función en los organismos que los originan, la medicina se encarga del efecto que muchos de ellos provocan en el ser humano, la antropología de su empleo por parte de las sociedades tradicionales, la historia relata su importancia en el devenir de nuestra civilización y la economía el papel que han desempeñado en el comercio internacional, y todos esos aspectos reunidos conforman el sugerente crisol del que beben las páginas de este asombroso viaje a las Drogas, fármacos y venenos.

Penicilina que salvó a Hitler, La

Y otras historias de la microbiología

El 20 de julio de 1944, Adolf Hitler sufrió un atentado con bomba orquestado por conspiradores civiles y militares que era parte de la conocida como Operación Valquiria. Hitler sobrevivió, pero sufrió cortes en la frente, abrasiones y quemaduras e incluso ampollas en brazos y piernas, algunas de las cuales fueron invadidas por astillas de madera que eran especialmente preocupantes porque podían originar un proceso septicémico. Los médicos temieron por la vida del Führer y administraron penicilina para evitar las infecciones, pero ¿de dónde obtuvieron los alemanes el antibiótico? Década tras década, los microbios han desempeñado papeles esenciales en importantes episodios de la historia, ya sea en la literatura, en la pintura, en la ciencia, en la política o en otras muchas facetas de nuestra existencia. ¿Quién salvó a Hitler?, ¿cómo transcurrió el rodaje de La reina de África? ¿qué relación tienen Sherlock Holmes y la microbiología?, las trampas de los antivacunas, la inmortalidad de Henrietta Lacks, el incidente Cutter, las peripecias de Hemingway… y otras asombrosas historias repletas de curiosidades, ciencia y muchos, muchos, microorganismos.

Sapiens asesino, El (Bolsillo)

Y el ocaso de los neandertales

A pesar de su título, este libro no es una historia de neandertales, se trata de una breve reflexión sobre el rol que nuestra especie, Homo sapiens, ha jugado en los ecosistemas terrestres desde su advenimiento hace unos pocos cientos de miles de años. En estas páginas se habla del cambio climático como uno de los principales problemas de nuestro planeta en la actualidad y parece que sea una cuestión sobrevenida tras la Revolución Industrial, a causa de la quema desmedida de combustibles fósiles, que ha producido una excesiva liberación de gases de efecto invernadero, hasta provocar la subida de la temperatura global de la atmósfera, amén de la contaminación de la tierra y de los mares. Sin embargo, esta historia de destrucción de los ecosistemas empezó mucho antes, desde que los primeros sapiens, oriundos de África, comenzaron a multiplicarse demográficamente, a dispersarse y colonizar el resto del mundo. Allá donde nuestra especie ha llegado, en su necesidad creciente de abastecerse de energía, ha sembrado de destrucción el medio ambiente. Los neandertales fueron competidores directos de nuestros antepasados y, por ello, su suerte estaba echada. Fue una lucha entre dos especies que competían por el aprovechamiento de los mismos recursos. Sólo una, la más apta, podía sobrevivir. En aquella ola de extinción, los sapiens agotaron su primera gran fuente de energía: la megafauna (mamuts, rinocerontes lanudos, alces irlandeses, bisontes de la estepa, etc.). A pesar de nuestro historial destructivo, hemos llegado hasta aquí… aunque en el camino hemos ido agotando el planeta. Nuestra resiliencia y capacidad para reinventarnos parece infinita y sólo el tiempo dirá hasta cuándo. ¿Ha llegado el momento de dejar de jugar a la ruleta rusa como especie y tomar las riendas de nuestro futuro? ¿Hay una perspectiva razonable y viable para nosotros dentro de nuestro planeta? El reputado paleontólogo, Bienvenido Martínez-Navarro nos aporta las claves.