Vindicación de los Derechos del Hombre
Apasionada defensa en 1790 de los principios de la Revolución Francesa por la autora de Vindicación de los Derechos de la Mujer
La obra es una crítica apasionada y profunda sobre la sociedad, la política y la moralidad de su tiempo. Wollstonecraft, en su respuesta a un opúsculo de Edmund Burke sobre la Revolución Francesa, cuestiona con una mezcla de sensibilidad y agudeza la hipocresía y las contradicciones de las élites, especialmente en relación con la nobleza y el clero, cuya riqueza y privilegios considera ilegítimos y perjudiciales. Argumenta que la verdadera felicidad y virtud solo pueden florecer en una sociedad basada en la razón, la igualdad y la justicia, no en la tradición o en la “sensibilidad” superficial. Critica el menosprecio hacia los pobres y la justificación de la opresión, defendiendo que la compasión y el amor verdadero nacen del entendimiento racional, no de meros impulsos. En esencia, aboga por una reforma radical que priorice el bienestar de todos los hombres y mujeres sobre los intereses creados, despojando a la religión y a las instituciones de su “ropaje gótico” para revelar una belleza y moralidad intrínsecas, accesibles para toda la humanidad sin excepción.
Mente infinita, La
Lo que la biología, la psicología y la cultura revelan para potenciar nuestra consciencia
El libro explora la relación entre mente, cerebro y cultura desde múltiples perspectivas, desde la neurobiología hasta la cultura. Ofrece una revisión completa y actualizada. Se trata de un libro de divulgación, escrito en un lenguaje claro pero riguroso, accesible para cualquier persona interesada en la mente humana y su funcionamiento: una mente para sentir, pensar, crear, hablar, aprender, recordar, amar, ser libre… Puede resultar atractivo y útil como instrumento de conocimiento, así como una base sólida para profesionales de la educación, la psicología, el trabajo social, la psiquiatría y, en general, para quienes desarrollen su labor en el ámbito de las relaciones humanas y los recursos humanos. Se diferencia de otros libros sobre esta temática en que integra, de forma operativa, los diversos saberes disponibles en la actualidad sobre la interfaz entre lo biológico, lo psicológico, lo emocional y lo cultural, fruto del enorme esfuerzo investigador realizado durante la llamada «década del cerebro».
Guerra es una estafa, La (Bolsillo)
El alegato antiimperialista del militar más condecorado de la historia de Estados Unidos
¿Qué impulsó al militar más condecorado de Estados Unidos a publicar el más feroz alegato contra la guerra? Tal vez nunca se sepa con certeza, aunque Smedley Butler sí sabía de lo que hablaba al lanzar su acusación contundente contra los intereses económicos que llevaron a generaciones enteras al matadero. Butler participó en múltiples operaciones militares de expansión colonial y comercial de Estados Unidos, antes de que este país se convirtiera, tras la Segunda Guerra Mundial, en la superpotencia hegemónica. Allí donde se necesitará intervenir militarmente (México, Honduras, Nicaragua, China…), el gobierno estadounidense recurría al cuerpo que más veces actuó en conflictos bélicos en el siglo XX: el de los Marines, y a su más destacado y fiel servidor, Smedley Butler. Pero fue la barbarie industrializada de la Primera Guerra Mundial —con su factura de millones de muertos— y el inminente corolario de una Segunda Guerra Mundial lo que llevó, en 1935, a Butler a estallar y publicar La guerra es una estafa (War Is a Racket), un texto que va mucho más allá de un panfleto: es el relato documentado de cómo los jóvenes son masacrados por intereses económicos inconfesables de sus propios gobiernos, es decir, de sus mayores. “Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo como un bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México. Contribuí a transformar Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía burlar tranquilamente los beneficios. Participé en la ‘limpieza’ de Nicaragua de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la ‘civilización’. En 1923, ‘enderecé’ los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil”.